събота, 16 април 2011 г.

Capitulo 24.


-¿Que?- pregunto Zahary incrédulo y me miro de arriba abajo .- T...tienes razón. Lisa, tu brillas.

Me quede sin moverme y sin querer mirarme. Lo que decían no podía ser verdad. Empece a respirar por la boca para no desmayarme.

En ese momento se giraron casi todos.

-¿Que os pasa que no venís?- pregunto Alex. ¡No! Si Alex me viera todo estaría perdido. Lander se apresuro a taparme.- ¿Que esta pasando?- fue acercándose hasta nosotros. - ¿Lisa estas bien?

-Alex...te lo puedo explicar. -empece pero Lander me interrumpió.

-Lisa brilla porque se a echado unos polvos...

-¿Que Lisa brilla?- pregunto Alex sin terminar de creérselo. Le empujo a Lander y me miro con el ceño fruncido.- ¿De que estáis hablando? Lisa no brilla.

-¿Que?- pregunte y me apresure a mirarme las manos. Me quede con la boca abierta. Estaba resplandeciendo como una estrella. Yo brillaba, pero ¿como es posible que Alex no lo viera?

Lander y Zahary volvieron a mirarme y después miraron confundidos a Alex mientras los demás se acercaban.

Mire instintivamente a Selene. Ella también me miraba con la boca abierta eso significaba que ella también me veía brillar.

Lander fue el primero en recobrar la cordura.

-Seguramente los polvos brillantes fueran de mala calidad. No se los recomiendo, chicas. -dijo medio bromeando para relajarnos a todos.

Nicol se sentó enseguida a mi lado.

-Lisa, ¿estas bien? ¿Te sientes mal? Yo puedo acompañarte a casa.- dijo enseguida. Negue con la cabeza.

-Me...me siento bien, Nicol. Gracias.- ella me miro con el ceño fruncido pero yo rehuí su mirada. Odiaba mentirle a Nicol pero no me quedaba mas remedio. Me levante tambaleante y fingí una sonrisa para no preocupar mas a la multitud. Zahary me cogió para ayudarme pero rehusé su oferta.

-Estoy bien. No hay de que preocuparse.

-Ya es definitivo. Lisa esta embarazada.- dijo Troy bromeando.

-Si no fuera porque es Lisa y conociéndote como te conozco,Troy estaría segura de que tu eres el padre - le corto Carol.

Troy no dijo nada, acostumbrado como estaba a que Carol hiciera de sus bromas una birria.

Les sonreí y me adelante unos cuantos pasos. Todos parecieron relajarse al ver que podía andar y aparentar una cierta normalidad. Todos menos los mellizos y Lander. Yo sinceramente no sabia que pensar.

Me dirigí hacia el instituto y mis amigos se apresuraron a entrar en sus respectivas clases.

Zahary y Lander se pusieron a mi lado y Selene iba detrás miá.

-¿Te encuentras bien?- me pregunto Zahary. No respondí. No quería hablar pero preferí informarlos antes de que me atormentaran con sus preguntas.

-Yo...-no quería decirlo.- Yo brillo.

-Si. Pero las pocas brujas que yo he visto en mi vida nunca brillaban. -dijo Lander.

-Pero Lisa es especial. Si fuera una bruja normal y corriente, ahora mismo nosotros no estaríamos aquí.- agrego Selene.

-Lo mas extraño es que Alex no lo vio.- dijo Zahary dubitativo.

-Posiblemente tenga problemas de vista.- propuso Lander bromeando.

-Los demás tampoco lo vieron.- intervino Selene.

-Pero vosotros si. ¿Como es posible?- pregunte yo mas a mi misma que a ellos como si mi corazón pudiera darme la respuesta.

-Quizá nosotros también seamos especiales.- dijo Lander de nuevo bromeando. Nadie dijo nada aunque no se tomaron las palabras de Lander en serio.

-De alguna manera sois especiales. Porque venís del pasado.

-Somos muertos vivientes. -dijo Lander con una sonrisa pero lo que dijo me heló la sangre. Yo jamas los definiría como muertos vivientes porque para mi algo muerto es algo sin alma, incapaz de amar.

En ese momento se acerco una de las profesoras que tenían que cuidar el pasillo y nos miro con las cejas alzadas antes de regañarnos.

-Ahora vamos.- dijo Zahary suavemente antes de que abriera la boca.

Ella asintió y nos encaminamos hacia la clase de los mellizos. Por lo visto ellos dos coincidían en todas sus clases. En ese momento tenían Física.

Zahary me sonrió para tranquilizarme y sus ojos se iluminaron enseguida. Tanta perfección era mucho para mi. Selene me abrazo y los dos entraron al aula.

-Ahora tengo educación física.- comento Lander intentando decirme algo con eso. Aunque no entendí el que.

-Yo tengo arte.- le informe.

-Dos asignaturas no muy importantes.- dijo Lander.

-¿Que pretendes decir con eso?

-Quieres saber porque brillas, ¿verdad?

-Por supuesto.

-Pues entonces vamos a averiguarlo.- dijo cogiéndome de la mano y haciendo que andará lo mas rápido que pude.

-¿Ahora?- pregunte parándome en seco.

-Si. Ahora.- dijo y volvió a guiarme.

-Ahora no podemos, ademas el conserje nos vera y no tendremos escapatoria.- dije intentando convencerle de que su idea era absurda.

-No si hay alguien herido. -dijo.

-Oh, no. Yo no pienso hacerme nada.

-¿Quien a dicho que iba a sacrificarte a ti?- pregunto como si lo que acababa de decir fuera lo mas estúpido que a oído.

-Ni se te ocurra hacerte daño.- le dije poniendo un dedo delante de sus ojos como advertencia.

Nos habíamos parado justo al comienzo de las escaleras.

El me sonrió pícaro y comenzamos a bajar las escaleras. El era muy rápido y me soltó la mano pero hice un error al dejarle ir solo.

Fingió que se tropezaba y cayo encima de las escaleras con los codos por delante. Ahogue un grito y fui hasta el. El se levanto sonriendo y me enseño los codos ensangrentados.

-¡Estas loco! ¿Como se te ocurre?...- empece pero el parecía no escucharme y siguió bajando las escaleras.

Llegamos a conserjería y el conserje nos observo por encima de sus gafas con una expresión distante y aburrida.

-¿No se supone que deberíais estar en clase?- pregunto.

-Si, pero he sufrido una caída y necesitamos ir hasta enfermería. - dijo Lander enseñando los codos. Sabiendo lo pésima que era mintiendo solo pude asentir y mirar a Lander con cara de pena...

-¿Ella también se a lesionado?- pregunto el conserje.

-Eh, no. Pero ella fue la causante de mis heridas asique se siente fatal por ello y tiene la necesidad de acompañarme.- dijo Lander.

-Esta bien, esta bien. Al fondo del pasillo esta la enfermería pero supongo que la señorita Devonne ya sabe eso.

-Por supuesto.- dije al fin sonriendo al conserje que me devolvió la sonrisa.

-Vamos.- dijo Lander y se apresuro hacia el desierto pasillo.

Justo cuando estábamos delante de la puerta de la enfermería el me cogió de la mano y me hizo entrar por otra puerta.

-Este es el despacho del subdirector.- dije sin saber que pretendía hacer.

-Exacto. Ahora mismo tenia clase con el.

-Vale, pero no se que quieres hacer en su despacho.

-Resulta que en su despacho hay un gran ventanal por el que podría filtrarse una persona .- dijo Lander y me indico la ventana que realmente era muy grande.

El se dirigió hacia ella y la abrió. Me sonrió invitándome a pasar delante de el. Eso hice sin rechistar por miedo a que viniera alguien y nos pillara.

Salí por la ventana y el me siguió sujetándome por la cintura.

Estábamos en la parte trasera del instituto y desde allí no nos seria difícil escapar. Los aparcamientos estaban a unos pocos metros y no creía que hubiera nadie vigilando las puertas.

-Corre. Nos vamos en mi coche.- me ordeno Lander antes de empezar a correr por el césped arqueando la espalda. Le imite y llegamos sin ninguna dificultad al coche flamante de Lander. Con una sonrisa se excuso el no poder abrirme la puerta y me sentí feliz de que por fin podía hacer algo por mi misma.

Cuando ya estuvimos dentro el arranco enseguida y salimos a una velocidad impresionante del aparcamiento.

-¿A donde vamos? No pienso ir a la torre, ¿entendido?

-No nos dirigimos allí. - me contesto con otra sonrisa. -Vamos a la cueva.

-¿Y que se supone que encontraremos allí? Según se todo esta en la torre.

-No todo. Mientras estuve allí me entretuve mirando lo que había y hay cartas antiguas sobre brujas , escritas por mi, que hablan de lo que representan. Es impresionante ver como has cambiado de antes a ahora.- dijo con los ojos brillandole de asombro. Parecía un verdadero dios de oro y turquesa. Mi corazón se desboco enseguida y tuve la necesidad de acariciar su rostro que tan suave parecía. Mi mano no se estuvo quieta y pose mi mano en su mejilla confirmando lo que pensaba, su piel era lisa y suave, como la de un bebe.

El me miro sorprendido pero después reclino la cabeza para que pudiera apoyar mi mano entera sobre su mejilla. Aunque de una belleza ciertamente extraña Lander también era perfecto. Tanto que te dolían los ojos al contemplarle durante mucho tiempo.

Eso me llevo a dudar si viniendo del pasado cambiaba tu físico y te convertías en alguien perfecto.

-¿Que pasa? Aun no es de noche y mis ojos ya no están tan resplandecientes.- dijo con una sonrisa.

-Eres perfecto exponiéndote a cualquier luz.- el me volvió a sonreír con esa sonrisa tan peculiar suya. De repente tenia que decirle algo.- Prometeme que cuando vayas a la pelea no te pasara nada.

-Eso no te lo puedo asegurar.- dijo seriamente y enseguida baje la cabeza.- Pero lo que si te puedo asegurar es que después de esta tarde nadie mas volver a ponerte la mano encima. Desde ahora en adelante seré tu ángel guardián.